Nuria Casal

(Galiza, 1965)

Productora y realizadora. Integrante del colectivo B-Egia Zinema, con quienes desarrolla trabajos audiovisuales de carácter social y medioambiental. Interesada en el potencial de las imágenes para comunicar y transformar la realidad. 

Nuestra percepción de las imágenes moldea lo que conocemos, da forma a la imaginación. Las utopías se sueñan, y una imagen puede hacerlas posibles o reales. Aquí hemos trabajado en común fotografías para imaginar futuros cercanos y habitables.

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Huertas urbanas

Esta propuesta fotográfica busca visibilizar las huertas cultivadas en el contexto urbano, y a las personas que las trabajan.

¿CUÁNTOS KILÓMETROS RECORRE TU COMIDA?

– LA HUERTA EN LA CIUDAD. KM 0 – 

Propongo una reflexión sobre lo que comemos: quién y cómo cultiva nuestra comida, de dónde viene lo que comemos y cómo asegurar la transmisión de saberes.

Necesitamos producir y consumir comida de calidad, cultivada de forma respetuosa con el medio ambiente. Necesitamos reducir tanto nuestra dependencia alimentaria como la huella ambiental provocada por nuestro consumo. 

Al contrario que las grandes explotaciones, las huertas de proximidad permiten el cultivo ecológico, que no agota la tierra y los recursos naturales ni contamina los acuíferos. Los productos de kilómetro 0 no necesitan recorrer grandes distancias para llegar hasta nosotras. Por tanto, van a consumir mucho menos combustible y recursos energéticos, y su huella ecológica también será mucho menor.

Cultivar huertas cercanas, integradas en el territorio urbano, dentro de nuestra ciudad, aporta mucho más que comida a toda la comunidad. Nos ayuda a mantener el vínculo con la tierra. Hace visible para las nuevas generaciones la necesidad y el conocimiento del trabajo agrícola, y ayuda a transmitir esos saberes.

 Para algunas personas las huertas urbanas son una forma de ocio productivo, e incluso a veces el contacto directo con la tierra tiene un efecto terapéutico. Para otras el cultivo de la huerta es también un trabajo digno, una fuente de ingresos a la que contribuimos cuando compramos sus productos en los mercados o directamente en los huertos. Nada que ver, de nuevo, con las condiciones de trabajo que se dan en las grandes explotaciones que abastecen nuestros supermercados. La comercialización de estos productos también contribuye a mantener vivo el comercio de proximidad.

Producir nuestra comida cerca de casa es posible también en Donostia. Necesitamos apoyar y promover las huertas urbanas, los pequeños territorios agrícolas dentro de la ciudad.